Conectando con mi niña interior

Hace ya bastante tiempo que me percaté que esa niña no se había ido a ningún lado, que seguía estando ahí mirándome tímidamente, a la espera de mi atención. Fui yo quien la ignoró por mucho tiempo, creyendo que su tiempo había finalizado, que ya no había tiempo de seguir siendo como ella. La seriedad, responsabilidad y todas esas tareas pre-programadas para el adulto, no daban espacio para tener un niño revoloteando en medio. Pero la vida repentina y sabiamente me llevó a un punto de reflexión interior, para decirme que es en esa niña donde se encontraba mi verdad, mi naturalidad y espontaneidad. La energía genuina con la que vine a este mundo. Que en ella podía redescubrirme.

Cuando un niño aún no está contaminado por el juicio, habla y actúa con la verdad de su corazón, por lo tanto lo hace desde la pureza de su alma. La constitución de este mundo, nos lleva a desconectarnos de esa parte tan importante de nosotros y caminar arrastrados por una sociedad construida por las leyes del intelecto y no por las de la sabiduría. Reconectarse con su niño interior, significa volver a nuestra pureza original, para rescatar de él aquello que por alguna razón decidimos que no sería parte de nosotros, desempolvarlo y usarlo o trascenderlo, según sea el caso.

Tal es mi reconexión con ese aspecto de mi, que mi vida en estos últimos años ha girado en torno a niños. Niños Maestros que han venido a enseñarme la vida desde su ventana cristalina, que me han invitado a ser más relajada y flexible, a dejar de buscar la infinita perfección en todo, si ya todo es perfecto tal cual es,  a perder la vergüenza, a ser sencillamente Yo.

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