La atención como práctica para una vida saludable

Sport & lifestyle. Fitness at home. Imagen: El Financiero LatAm

Artículo originalmente escrito para El Financiero LatAm

La atención en la meditación. 

Una de las claves para alcanzar un estado de meditación profunda, sienta sus bases en el tiempo que logramos mantener nuestra atención en algo llamado el centro crístico, ese espacio ubicado en el entrecejo. Entenderemos por atención a la aplicación voluntaria de la actividad mental y/o sentidos a un determinado objeto de conocimiento. En este caso, el objeto de conocimiento es ese centro crístico. Este acto genera una fuerza de atracción que logra imantar nuestros sentidos, desconectándolos energéticamente de nuestro cuerpo, de los órganos sensoriales, creando con ello un escudo de concentración absoluta imposible de ser atravesado por los pensamientos, evitando así la distracción. Un proceso de meditación sin la debida atención, se traduce en una práctica mecánica, que si bien puede aportarnos algún beneficio, no se acerca al verdadero poder transformador que nos proporciona una meditación profunda,

La atención en lo cotidiano.

El mismo resultado es aplicable a otros aspectos de nuestras vidas donde pongamos en práctica el uso correcto y profundo de nuestra atención. La mayoría de las veces, mientras realizamos una actividad cotidiana, nuestra atención está desdoblada en pensamientos distantes de nuestro aquí y ahora;  desconectada de la tarea que estamos desarrollando. Por lo tanto, el resultado no llega a cumplir el 100% de nuestro potencial. No somos conscientes de la diferencia de resultados entre un ejercicio físico ejecutado con plena atención, de aquel que ha carecido de la misma. En la ausencia de atención, nuestro cuerpo puede llegar a no reconocer el acto del “ejercicio recibido”, ya que la mente, al estar centrada en un objeto ajeno a la actividad en ejecución, no ha enviado la información correspondiente (impulsos energéticos) al órgano relacionado, éste por ende no lo recibe y el resultado es muy parecido al de no haber realizado el ejercicio.

Esto lo podemos ver claramente en la tradicional técnica usada por un pediatra de distraer la atención del niño mientras procede a inyectarlo. Si bien el niño siente una extraña sensación en su piel, su mente no ha tenido la forma de relacionarlo con la “información dolor”, porque su atención no se ha centrado en el acto del pinchazo, por lo tanto no lo siente y no llora.

Adquirir el hábito de centrar nuestra atención a la actividad que estamos realizando, es tan importante como el de una sana alimentación y ejercicio frecuente, para mantenernos así saludables en mente, cuerpo y espíritu.

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