La Ansiedad: una de las formas que adopta tu identificación con el Ego

Artículo originalmente escrito para FinancieroLatam

Todos alguna vez hemos experimentado estados de inquietud, miedo, inseguridad, exaltación, propios de un ataque de ansiedad. Según estadísticas obtenidas del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) la prevalencia global de la Ansiedad Generalizada es del 5% y la anual del 3%. La primera de ellas se refiere al porcentaje de personas que han sido diagnosticadas de dicho trastorno, lo presenten o no en la actualidad. La segunda, es aquella que hace referencia a quienes han presentado dicho diagnóstico durante el año en curso.

La Organización Mundial de Salud, calculó en más de 260 millones las personas diagnosticadas con este trastornos para el año 2017. Cifra que sin duda se habrá incrementado en el 2020 durante las fases más críticas del COVID-19 a nivel mundial.

Aunque las cifras por si solas pueden resultar alarmantes, la ansiedad – como toda emoción – tiene como objeto preservar nuestra integridad a través de impulsos biológicos que nos llevan a actuar. Ella se activa ante la amenaza de un posible daño físico y/o psicológico, que cumplía un papel vital cuando el hombre prehistórico necesitaba salir de su refugio en busca de alimento y debía permanecer alerta por el inminente ataque de animales salvajes.

En la época moderna el principal detonante de éste trastorno sigue siendo el miedo a las amenazas del entorno. A la muerte: por accidente, por agresiones físicas, o por alguna enfermedad. Miedo a quedar sin empleo y sin dinero para el alimento y comodidades que eventualmente conllevaría a la muerte física y/o metafórica, ya que podría significar el fin de un estilo de vida determinado.

Pensamiento Perturbador
Pero, ¿qué factor es el causante del miedo?. ¿Realmente ha ocurrido el accidente o la agresión física? ¿O son sólo proyecciones mentales en el tiempo?. En este respecto, Eckhart Tolle en su libro “El Poder del Ahora”, se refiere a un estado de miedo que está “divorciado de cualquier peligro real o inmediato” al que define como miedo psicológico y que en efecto puede adoptar la forma de “ansiedad” entre otras tantas como preocupación, nervios, tensión, etc.

Por consiguiente, la ansiedad presenta sus síntomas al sentirnos vulnerables por “algo que podría ocurrir” , pero que en realidad no está ocurriendo en el “aquí y ahora”. Es la brecha que se crea cuando tus pensamientos se encuentran distanciados de tu momento presente. Por lo tanto, la simple práctica de centrar tu mente en el instante que estas viviendo ya es una potente herramienta para disminuir los síntomas activados por el pensamiento perturbador.

Las prácticas ancestrales de filosofías como la hinduísta (por ejemplo), enfocan sus enseñanzas en evitar la identificación con la mente racional o Ego, el falso Yo, que es aquella parte de la consciencia que se ha creído separada del todo. Cuando los grandes Yoguis alcanzan la realización del Ser o encuentro con el Yo Superior, comprenden que la existencia del Ego es ilusoria y por lo tanto desaparece de su percepción. Es natural entonces, que esta falsa identidad se encuentre en constante amenaza de muerte y extinción, proyectando la misma sensación en nosotros mientras permanecemos identificados con ella.

<< Para el ego, la muerte siempre está a la vuelta de la esquina. En este estado de identificación con la mente, el miedo a la muerte afecta todos los aspectos de tu vida >>. Eckhart Tolle. El Poder del Ahora.

Como bien comenta Tolle, algo tan sencillo como la necesidad de tener la razón y defender a capa y espada la posición mental con la que nos hemos identificado, se relaciona inconscientemente con el miedo a la muerte, producto de los tantos mecanismos de defensa elaborados por ego.

Por lo tanto, el ego en su afán de existencia, evita en todo momento la conexión de nuestra mente con el “aquí y ahora”, enviando constantes proyecciones mentales de un futuro que evidentemente escapa de nuestro control y nos genera la ansiedad.


¿Cómo evitarlo?
Considerando lo expuesto, nuestro enfoque debe orientarse al entrenamiento de nuestra mente
en:
•Vivir el momento presente: Meditación
•Control de la respiración: Ejercicios de inhalación profunda
•Reconocer tu miedo: Aceptación

Un método para volver a la calma
Un excelente método de volver a la calma, se basa en recuperar nuestro ritmo natural de respiración. El siguiente ejercicio se aplica en tres pasos de 5 tiempos cada uno, el cual se puede ir incrementando mientras nos sintamos cómodos con los tiempos elegidos.

Busca un espacio tranquilo, preferiblemente en soledad, cierra los ojos y centra tu atención en el entrecejo o centro crístico. Inhala por la nariz contando mentalmente hasta 5, mantén la respiración y vuelves a contar mentalmente hasta 5, exhala por la boca mientras cuentas mentalmente hasta 5. Repite el ejercicio 6 veces y tantas veces como lo necesites durante el día.

En amistad divina
Nacarid ❤️
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