Reconoce el poder liberador del perdón

Artículo originalmente escrito para El Financiero LatAm

El acto del perdón, como se conoce y usa tradicionalmente, podría tener sus bases en principios religiosos, principalmente católico-cristianos. En estos se considera pecado el hecho de no perdonar, y afirman que sólo perdonando se puede ser perdonado.

Marcos 11:25-26: “Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”.

Colin Tipping, creador de la terapia de El Perdón Radical, hace referencia a un perdón tradicional, asociado directamente al arquetipo de víctima. Para recurrir al perdón primero debimos habernos sentido víctimas de un suceso, una agresión, una ofensa. El hecho de perdonar o no, depende enormemente de nuestras creencias, crianza, cultura, y estamos convencidos de que ser víctimas es un aspecto natural del ser humano. ¿Quién no se ha sentido víctima de una agresión leve o grave alguna vez en su vida?.

<< El arquetipo de víctima tiene sus raíces profundas en el ser humano y ejerce un gran poder sobre la conciencia colectiva >> Colin Tipping

Así pues, el perdón tradicional es una suerte de obligación (un tener que… un hay que …) que otorgamos de forma mecánica. Paradójicamente, este tipo de perdón se convierte en una acción de violencia hacia nosotros mismos, ya que en medio del sufrimiento ocasionado por la ofensa (victimismo), nos vemos obligados a perdonar siguiendo una indicación moral o religiosa, sin comprender realmente el sentido de lo que estamos haciendo, sin sentirlo realmente.

En la era moderna, sin embargo, el perdón está siendo usado como herramienta de sanación en terapias complementarias como la Bioneuroemoción o El Perdón Radical entre otras. Pero para acceder a su verdadero poder sanador, han tenido que alejarse de los conceptos de víctima y victimario, proponiendo una visión más positiva y espiritual. Cambiando la percepción del acto ofensivo por una situación de aprendizaje.

Tipping comenta al respecto: “Para liberarnos de tan poderoso arquetipo debemos sustituirlo por algo radicalmente distinto, algo tan convincente y tan liberador para el espíritu que su magnetismo nos aleja del arquetipo del victimismo”.

Nuestro trabajo consiste en adoptar el rol de espectadores de una película, para poder desvincularnos emocionalmente de ella y, en especial, estar dispuestos a verla con una mente abierta, evitando juicios. Una infidelidad (por ejemplo) puede estarnos dando la oportunidad de alejarnos de una persona que no nos conviene, una discusión fuerte puede estar desvelando verdades que no queremos aceptar, conflictos continuos con nuestro jefe pueden estarnos revelando traumas de infancia en una relación similar con nuestro padre. Cuando logramos ver lo que se teje debajo de lo aparente, entonces podremos agradecer amorosamente el papel que cada uno ha interpretado y el perdón se abrirá paso en nuestros corazones llenándonos de inmensa paz.

La respuesta está en tratar de ver más allá de lo que percibimos emocionalmente con respecto al hecho ocurrido, y encontrar la oportunidad que la situación nos está presentando para sanar un conflicto hasta ahora dormido en nuestro inconsciente. Los Maestros espirituales hablan de un plan divino que subyace en aquello que a primera vista asumimos como una ofensa, pero que en realidad es la puerta que nos muestra el camino hacia la sanación y liberación del ser. 

¿Por qué tenemos que sufrir para comprender el mensaje subyacente?. Para transformar el arquetipo de víctima, hemos de saber lo que se siente ser una. 

El perdón no-tradicional, nos invita a ser observadores en tercera persona de las escenas de nuestras vidas, desvinculando nuestras emociones e interpretaciones. Invitándonos a hallar oportunidades en vez de “castigos divinos”, a ofrecernos alternativas para un cambio de percepción más constructivo de los hechos. En el sentido espiritual, el agresor es un alma amorosa que ha decidido tomar el rol de villano para hacernos ver el conflicto emocional que tenemos que resolver. Nuestro éxito reside en distinguir entre el perdón que nos perpetúa en el victimismo y el que nos lleva a la liberación del Ser y como consecuencia, a la sanación.

En amistad Divina
Nacarid
nacarid.com

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