¿Cómo te motivas en tiempo de crisis? – Artículo

Artículo redactado para Financiero LatAm

La Real Academia Española (RAE) describe la motivación como el conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.

En Psicología se entiende como el impulso que mueve a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para una culminación, acto que viene de la mano de la voluntad y el interés.

Como vemos, la motivación implica estados internos que conducen al organismo hacia una meta, que no es más que un resultado que deseamos alcanzar. 

Al ser un estado que podríamos considerar vibratorio, su frecuencia puede variar según las condiciones internas y/o externas que le acompañen en el trayecto a la realización del objetivo planteado. Pasa de ser muy fuerte a muy débil (o incluso nula). Ahora, ¿cómo hacer para mantenerla viva?, o como me gusta decir, ¿mantenerla vibrando en Alta Frecuencia? Esto es particularmente difícil cuando atravesamos momentos de crisis. 

A continuación, comparto una serie de interesantes recomendaciones que les ayudarán a revivir esos impulsos en los momentos que más lo necesiten.

Curva Natural de Crecimiento. Dejemos las prisas. En el libro Atomic Habits, su autor James Clear, plantea la importancia de ser conscientes de la curva de crecimiento en la adquisición de un hábito. Por lo general, cosechar los frutos de los buenos hábitos, lleva mucho más tiempo del que desearíamos. Para tocar bien el piano (por ejemplo), necesitamos muchísimas horas de práctica antes de hacerlo de manera satisfactoria. Si en nuestra mente sembramos el factor prisa, sentiremos frustración a mitad del camino porque “creemos” no tener resultados. Por lo tanto, es muy importante ser conscientes desde el inicio de nuestra travesía, que el proceso será lento, pero que con toda seguridad, la curva que relaciona esfuerzo/recompensa despegará de manera exponencial.

Pequeños pasos y recompensas.  Un niño aprende a caminar gateando. Es mucho más sencillo y satisfactorio para la mente, poder ver logros alcanzados en corto tiempo y aunque son solo una pequeña parte del proyecto total, nos van llenando de ánimo y adrenalina  para subir el siguiente peldaño. Celebremos cada pequeño logro con una fiesta, una salida con amigos, una cerveza un abrazo a nosotros mismos.

Red de Apoyo. Rodearnos de amigos que estén en la misma frecuencia que nosotros, que nos llenen de ánimo, que revisen nuestros planes y nos ayuden con consejos y recomendaciones. Que nos consuelen cuando fracasemos.

Red de Retos. Si solo tenemos una red de apoyo, ¿quién nos retaría cada día a ser mejores? ¿Quién nos señalaría nuestras fallas para que podamos corregirlas? ¿A quién quisiéramos emular? Es por ello que una red de personas que sean capaces de efectuarnos críticas constructivas, recordarnos cuándo no estamos esforzándonos e inspirándonos a mejorar, es indispensable si queremos lograr nuestras metas. A veces necesitamos un poquito de mano dura.

Crear Espacios y horarios. Tener un espacio dedicado a nuestra actividad, nos crea un orden mental e incluso cierta formalidad, hasta con las metas cotidianas. Si tu objetivo es meditar, por ejemplo, lo ideal es tener un área alejada de los espacios de diversión como lo son la sala de la TV o el área de visitas. Agendar en tu calendario horas específicas y exclusivas para tu actividad ayuda a tu cerebro a formar hábitos.

Usar elementos de apoyo. Usar post-its en lugares visibles que te recuerden tus metas (y tus logros). Programar alarmas a distintas horas del día, que te recuerden que tienes algo pendiente por hacer. 

Oración, meditación, conversación interior. Dedicarle 15-20 min en la mañana al despertar y en la noche antes de dormir, a la serenidad y conversación con nosotros mismos. Permitirle a nuestra mente unos momentos de paz para poder ver claras nuestras ideas y comprender desde la sabiduría interior, los pasos que debemos tomar para alcanzar los objetivos planteados. Orar o meditar fortalece la fe en nuestras capacidades y nos llenan de una fuerza interior que revitaliza y fortalece nuestra voluntad e interés en los proyectos que nos hemos planteado.

Curiosidad. Ser un eterno niño, sentir curiosidad por todas las cosas, mantenerse atento en las áreas que más nos interesan, sea a través de internet, libros, conferencias y otros.

Nota: El contenido del artículo de esta semana, ha sido producto de una charla en línea homónima que organicé junto a Nathaly Calderón (IG: @nath_calderons) el 24/03/2021. A ella y a los participantes de la misma, gracias por la inspiración y sus consejos.

En Amistad divina
Nacarid
nacarid.com
IG:@nacarid

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