El modelo de la energía circular como un reflejo del despertar del Ser


Artículo originalmente escrito para el Financiero LatAm

Extraer→ Producir→ Desperdiciar. Estos son los principios de un modelo económico (lineal) ya caducado y evidentemente insostenible. Por un lado, debido a las graves consecuencias medioambientales a nivel global. Por otro, como ya todos sabemos, vivimos en un planeta de recursos mayormente limitados y su demanda se mantiene a la par del ilimitado crecimiento de la población mundial. Como consecuencia estamos llegando a un punto de quiebra.

Desde hace más de una década viene cobrando fuerza un modelo alternativo de economía mucho más sostenible y productivo, que propone un proceso circular que implica “Reducir, Reutilizar, Reciclar”. Una vez que el producto termina su vida útil, sus componentes son reincorporados a la economía utilizándolos tantas veces como sea posible, permitiendo la reducción de residuos al mínimo.

Un aspecto clave de este nuevo modelo económico, conocido como Economía Circular, es la implicación directa de la comunidad. Para que este modelo sea aplicado efectivamente, se necesita una comunidad que contribuya con un cambio radical de mentalidad. Se hace urgente cambiar la costumbre de  “usar y tirar” por la de “reducir y reciclar”. 

La visión espiritual contempla que un planeta enfermo como el nuestro, es el reflejo de un Ser al que tampoco le hemos prestado los debidos cuidados emocionales y espirituales. Pasamos la vida acumulando pensamientos negativos: juzgamos y culpamos a los demás como los causantes de nuestros problemas. No queremos un efecto invernadero, pero usamos nuestros automóviles para ir a comprar algo que podríamos hacer andando o en bicicleta, y no nos organizamos para compartir trayectos (compartir coche). Nos quejamos de la contaminación de nuestros mares y bosques, pero no dudamos en consumir productos desechables de plástico. Vamos por la vida llevados por la inercia sin detenernos a pensar que el cambio que queremos para el mundo, pudiera comenzar por un mínimo cambio en nuestras costumbres diarias, en revisar nuestra escala de valores, en mirar hacia nosotros mismos y comprender primero nuestras propias fallas. Nuestras relaciones individuales son una versión en miniatura de las relaciones políticas, sociales y económicas del mundo.

Hermes Trismegisto dijo: lo que es arriba, es abajo también entendido como lo que es adentro es afuera, lo cual en términos de espiritualidad significa que el mundo exterior de los seres humanos es un fiel reflejo de su mundo interior.

Podríamos entonces pensar que el crecimiento de nuevos modelos económicos más saludables para el planeta y la humanidad, pueda estar siendo un reflejo de importantes cambios a nivel del individuo. Desde hace varios años, en el ámbito espiritual se está hablando de un fuerte y renovador cambio de la consciencia colectiva o Conciencia Única. Es decir, se está observando (a nivel colectivo) una imperante necesidad de reconexión con nosotros mismos, lo que se manifiesta en un creciente deseo de estar en equilibrio con la naturaleza y recuperar nuestra conexión energética con ella.

Por lo tanto, es completamente lógico pensar que los grandes cambios que estamos observando en la economía mundial, muy especialmente en un modelo como el de la economía circular, es un reflejo de conscientes movimientos energéticos que se están manifestando en el interior de cada individuo. La búsqueda de la reconexión con el Ser, va despertando en nosotros el saludable hábito de la simplicidad en nuestro estilo de vida, el consumo de productos naturales, sin químicos ni procesos industriales. A través de este camino de crecimiento interior, nos hacemos más conscientes de la importancia de la salud medioambiental en la calidad de nuestras vidas, despertando un deseo natural de cuidarla y practicar un reciclaje consciente. No es casual, por ejemplo, el aumento de aplicaciones móviles dedicadas a la venta de ropa de segunda mano, o de reaprovechamiento de comida que de otro modo se tiraría a la basura. Esto se traduce en excelentes prácticas colaborativas de reciclaje. Tampoco es casual el éxito de la minimización en la adquisición de objetos personales y/o uso de mini-casas para vivir. Fenómenos como el de la famosa Marie Kondo, que nos invita a desechar, disminuir, compartir, reciclar, ordenar, limpiar, son la aplicación individual del modelo de economía circular.

Todos estos cambios no podrían estarse percibiendo exteriormente, si antes no se ha producido internamente en nosotros. Un modelo económico que piensa en una industria colaborativa y sostenible, por encima del beneficio propio, es la respuesta de una humanidad que comienza a experimentar la armonía interior y por lo tanto a comprender el verdadero valor de la coexistencia. 

Mejoremos al mundo comenzando por cada uno de nosotros !!!

En amistad divina
Nacarid
nacarid.com
IG: @nacarid

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