Cómo limpiar tu casa de energías de baja vibración

Artículo en Financiero LatAm

Artículo originalmente escrito para Financiero LatAm

Continuando la línea de pensamiento del artículo anterior (La vivienda como símbolo del Self), la vivienda, además de ser nuestro refugio físico, también simboliza el habitáculo de nuestra alma o self. Esta conexión simbólica tiene su origen en nuestra concepción del cuerpo como morada del Espíritu.

Carl Jung en sus estudios del psicoanálisis, establecía que todo cuanto hay en el inconsciente busca una manifestación exterior, y nuestras viviendas son un ejemplo claro de estas proyecciones. La distribución de su mobiliario, diseño, colores, decoración, hablan de nuestras costumbres, creencias, emociones y valores. Esto a su vez, influye en nuestro comportamiento como un mecanismo bidireccional. El psicoanalista francés Alberto Eiguer, en sus reflexiones a cerca del “inconsciente de la casa”, nos habla de este doble efecto: haciendo referencia a la Proyección como toda aquella energía con lo que impregnamos nuestro hogar y a la Introyección como aquellos aspectos externos y del entorno que influyen directamente en nuestra personalidad y comportamiento.

Entendiendo la analogía vivienda-self como una herramienta de autoindagación y sanación, podemos realizar prácticas de liberación energética consciente, aplicando sencillos rituales de limpieza a nuestras viviendas como si lo hiciéramos directamente sobre nuestro cuerpo. Así como solemos recurrir a la meditación, los masajes sonoros y/o las esencias naturales para liberar estrés y bloqueos, nuestras viviendas también necesitan de rituales de limpieza para liberar la carga energética que afectan también nuestra vibración y estados anímicos. 

A continuación recomiendo algunos sencillos pasos para lograrlo.

Realiza una mudanza imaginaria dos veces al año.

Cuando nos enfrentamos a un cambio de vivienda nos vemos obligados a sincerarnos con los objetos que realmente necesitamos seguir llevando con nosotros. En una mudanza solemos regalar, tirar, donar o incluso descubrir objetos cuya existencia ignorábamos o habíamos olvidado con el tiempo y su poco uso. Aunque no nos mudemos, podemos llevar a cabo este proceso, centrando la atención en la conexión energética que sentimos con cada uno de estos objetos. Agradezcamos su existencia en nuestras vidas y amablemente procedamos a tirar, regalar o continuar su uso, sintiendo cómo este acto nos ofrece una oleada de paz, liberación y renovación de energías en nuestro cuerpo. 

Limpieza con inciensos naturales

El palo santo, conocido también como la madera espiritual, ha sido usado desde tiempos remotos con fines de sanación y limpieza energética de espacios, especialmente de aquellos dedicados a la Meditación, Reiki y Yoga. Su aroma intenso y penetrante crea en el inconsciente una sensación de armonía, paz y tranquilidad. 

Al menos una vez al mes, recorre cada rincón de tu vivienda con una barrita de palo santo encendida, agradece amorosamente cada espacio y visualiza en todo momento luz, liberación, amor y paz.

Canela. Además de sus múltiples propiedades medicinales, la canela es también conocida por sus propiedades afrodisíacas, así como por su poder para la atracción de la buena suerte y  protección de malas energías. Limpia tus espacios, siguiendo el mismo procedimiento del palo santo, con una varita de canela natural o en incienso encendida. Igualmente puedes dejar ramitas de canela en la entrada de tu casa para purificar todo tipo de energía que incursione en ella.

Recita afirmaciones para la liberación de cargas energéticas:

Al iniciar y finalizar la limpieza rutinaria de tu vivienda recita en voz alta o mentalmente: “Con este acto libero las impurezas físicas de mi cuerpo y espacio físico y así libero a todos los seres que se encuentren atados a ella en mi tiempo presente, pasado y futuro. Om, paz, Amén”

Al tirar los desechos al contenedor público de basura: “Con este acto libero la carga que hay en mí. Om, Paz, Amén”

Al donar / regalar cosas: “Con este acto libero el apego que hay en mí. Om, Paz, Amén”

Cuando adquieras un bien o pagues un servicio: “Con este acto libero la deuda que existe en mí. Om, Paz, Amén”

En amistad divina
Nacarid
nacarid.com

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