El poder sanador de los Cuencos Tibetanos

Artículo en el Financiero LatAm

Artículo originalmente escrito para el Financiero LatAm

El uso de los cuencos tibetanos como instrumentos para la sanación se remonta a la edad de Bronce de China, hace aproximadamente 30 mil años. 

Se dice que las rutas comerciales de Asia sirvieron como vías de difusión de la sabiduría impartida por los maestros chamanes de la Tribu Bon Po, una antigua cultura pre budista del Tíbet. 

Para entonces, ya ellos dominaban el arte de la curación de enfermedades, a través de cánticos sagrados, mantras y uso de sonidos puros, obtenidos tanto de la voz, como de instrumentos fabricados con aleaciones específicas de metales. 

Aleaciones sanadoras

Los antiguos budistas hablaban de minerales estelares enviados por dioses, que, según se cree, pueden tratarse de restos de meteoritos encontrados en las altas montañas del Tíbet. 

De allí, deriva la asociación de un cuerpo celeste para cada metal usado en su fabricación, siendo estos siete en total:

Oro (Sol), Cobre (Venus), Plomo (Saturno), Plata (Luna), Hierro (Marte), Mercurio (Mercurio) y Estaño (Júpiter).

Debido a las propiedades homeopáticas de estos metales, los cuencos fueron ocasionalmente usados como recipientes de comida para las mujeres embarazadas y obtener así, los minerales necesarios para su nutrición.  

El poder de la resonancia

El principio básico del poder sanador de los cuencos es el de la resonancia, o frecuencia natural de vibración de un cuerpo. 

Como comenta Jonathan Goldman en su libro Sonidos que sanan, a través de este principio es posible que las vibraciones de un cuerpo alcancen a otro y lo pongan en movimiento.

Esto explica la experiencia vibratoria que percibimos en nuestro cuerpo, cuando nos sometemos a ciertos períodos de masajes o baños sonoros. 

Durante este proceso, una vibración más intensa y armónica – como la proveniente de estos instrumentos – contagia y hace resonar a otra más débil, disonante o no saludable. Esto se logra usando como conducto transmisor, al agua, que compone, aproximadamente, el 70% de nuestro cuerpo.

«SI QUIERES ENTENDER EL UNIVERSO, PIENSA EN TÉRMINOS DE FRECUENCIA, ENERGÍA Y VIBRACIÓN».
Nikola Tesla  

Alta o baja frecuencia

Diversos estudios de física cuántica han comprobado que el átomo no es más que un vórtice donde giran los quarks y los fotones. Son unidades en constante vibración y carentes de estructuras físicas o materia. Dicha vibración, puede variar su velocidad de movimiento (frecuencia) según las ondas vibratorias a las que es sometido. 

Esto quiere decir que la resonancia de nuestro cuerpo vibra en alta o baja frecuencia, de acuerdo a la frecuencia vibratoria de nuestro entorno y actividades del día a día. 

Los pensamientos negativos, espacios de actividad frenética o de contaminación visual, ambiental y sonora, resuenan en nuestro cuerpo en forma de pesadez, cansancio, intranquilidad. Todo esto equivale a vibración de baja frecuencia que debilita nuestro sistema inmune y propicia la llegada de enfermedades a nuestro cuerpo.

Aunque el sonido por sí mismo actúa sobre los órganos afectados, aumentando su frecuencia de vibración, es importante tener presente que una sanación de enfermedad o afección emocional, usando el método del sonido, es realmente efectiva cuando se acompaña de la intención.

Esto quiere decir que en este proceso es fundamental la declaración y el enfoque del propósito específico de su aplicación, así como la disposición real (credibilidad) del afectado a ser sanado por este método.

<< FRECUENCIA + INTENCIÓN = SANACIÓN >>
Jonathan Goldman

Beneficios del uso de Cuencos Tibetanos en terapias de sonido

Uno de los grandes beneficios de la aplicación del sonido puro en nuestro cuerpo, consiste en la disminución de la actividad cíclica del cerebro.

Esto induce instantáneamente su vibración de un estado Beta (estado en el que normalmente está vibrando el cerebro humano) a un estado Alpha y Theta, que son mucho más lentos y favorecen  la creación de linfocitos T, las células mediadoras de la inmunidad celular. 

Pero, además, existen otros beneficios como: 

  • Relajación muscular
  • Disolución y limpieza de energías negativas
  • Desbloqueos emocionales
  • Desbloqueos energéticos
  • Favorecen estados de trance y de sensibilidad psíquica
  • Alivio del estrés y la ansiedad
  • Mejora de la concentración
  • Mejora de la creatividad
  • Equilibrio de los hemisferios cerebrales
  • Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria.
  • Estímulo de la actividad de las ondas alfa o meditación profunda
  • Aumento de la energía por medio de la estimulación del líquido cefalorraquídeo (posiblemente la forma física de la energía kundalini)
  • Equilibrio y limpieza de los chakras y del aura (y los órganos y glándulas correspondientes)
  • Limpieza del entorno
  • Fácil acceso a la intuición y elevados estados de conciencia

Cuencos en casa

Por lo general recomiendo tener al menos un cuenco de 7 metales o de cuarzo en el hogar y usarlo cada vez que se desee, como medicina preventiva y fortalecedora del sistema inmune. 

Igualmente sirven como instrumentos ideales para alcanzar estados de concentración y relajación previos a la meditación, oración y/o prácticas de yoga. 

La manera de elegirlo es meramente intuitiva. Al percutir suavemente el instrumento, debes sentirte plenamente identificado con su sonido y complacido con el efecto que produce en tu cuerpo.

En amistad divina
Nacarid

A %d blogueros les gusta esto: