¿Cuál es la materia prima de la existencia?

Artículo originalmente escrito para Financiero LatAm

¿Cuál es la materia prima de la existencia?

Uno de los fundamentos de la filosofía budista para poder alcanzar la realización del Ser o verdadera liberación del sufrimiento, se basa en la correcta comprensión de la mente.

Gueshe Kelsang Gyatso, en su libro Cómo comprender la Mente, la define como  “aquello cuya naturaleza es vacía como el espacio, que siempre carece de materia, forma y color, y cuya función es percibir o comprender objetos”.

Su visión espiritual establece que la naturaleza y funciones de la mente son independientes a las del cuerpo. La mente no es el cuerpo.

En el momento de nuestra muerte, la mente no deja de funcionar, ni extingue su existencia, aun cuando nuestro cuerpo si lo hace.

Este mismo concepto se conoce en otras filosofías espirituales como “alma” o “energía” independiente de la materia, que conserva su individualidad después de la muerte.

Un Ser Inmaterial
Indiferentemente de la etiqueta que se use,  la mayoría de las visiones espirituales coinciden en que existe un Ser inmaterial e individual que mora en nosotros y que sobrevive a nuestro cuerpo.

La inmaterialidad y existencia eterna es el factor común en la cosmogonía del espíritu.

Del lado de la ciencia, la Teoría de la Relatividad de Einstein afirma que la materia es energía altamente condensada y que todo en el Universo es energía, por lo que se encuentra en constante transformación (nunca muere).

La Física Cuántica en sus estudios de partículas subatómicas, afirma que la materia es energía en un estado vibracional bajo, cuyos electrones vibran a un ratio aproximado de quinientos billones de veces por segundo, generando la aparente densidad de la materia.

Estas visiones científicas no distan mucho de la espiritual en la percepción inmaterial y eterna de todo cuanto nos rodea.

¿Cuál es el origen primario?

Desde una óptica u otra, la incógnita es ¿cuál es el origen primario o materia prima de esta energía?. ¿Cuál es la materia primitiva que lo sustenta?.

Los antiguos siempre han hablado del plasma como el ante-estado o estado de existencia antes de la materia, que llega a nosotros a través de los rayos del sol.

Esta es una concepción que por ahora está más allá de lo que podamos comprender con el intelecto, pues plantea una existencia sin tiempo ni espacio, un eterno ser y estar, inmaterial e infinito, con una posible intensión inherente alineada en equilibrio con el todo. 

En el libro de los Espíritus de Allan Kardec, se habla de un fluido especial universalmente esparcido, que conforma la fuerza íntima que produce el fenómeno de la vida, conocido como fluido vital.

Según la Doctrina Espírita, principio en el que se basa este libro, el  “fluido cósmico universal” o “materia cósmica primitiva”, como también se le conoce, es la causa primera u origen del todo y a través de sus modificaciones (transformaciones) surge toda la variedad de sustancias y materia existente.

El fluido cósmico universal es la materia elemental primitiva y sus modificaciones y transformaciones constituyen la gran variedad de los cuerpos de la Naturaleza. (Allan Kardec, El Génesis)

Hay un fluido etéreo que llena el espacio y penetra a los cuerpos. Este fluido es el éter o materia cósmica primitiva, generador del mundo y de los seres. (Allan Kardec, El Génesis)

Dios como principio único 

Entre las distintas definiciones que se pueden conseguir asociadas a la palabra Dios, la más generalizada y la que nos permite evitar conflictos de doctrinas morales,  es la que lo define como una energía no manifestada que lo es potencialmente todo.

Es un concepto muy similar a el de fluido cósmico del que hablaba el principio Espírita, que crea al Universo e impregna toda la nueva existencia a partir de sí mismo.

También se asemeja al ante-estado (plasma) del que hablaban los antiguos, que está constantemente creando y fluyendo a través de los rayos del sol, guiado por una intensión que bien podría ser equivalente a la conocida “voluntad de Dios” y al “hágase la luz” de las escrituras cristianas.

Todas las cosmovisiones aparentemente nos llevan a un Dios (con distintos nombres) como “la Inteligencia Suprema o Causa primera de todas las cosas”.

Mientras no tengamos comprobaciones científicas más contundentes respecto a cuál pudiera ser la materia prima de la creación, me gustaría quedarme con la visión que nos deja la doctrina Espírita y que Allan Kardec comparte en el Libro de Los Espíritus.

A fin de cuentas, antes de la Teoría de la Relatividad de Einstein y las impactantes conclusiones de los estudios de la Física Cuántica, eran muchas las concepciones relacionadas con el universo y la materia que tampoco contaban con tal comprobación, pero ya eran ampliamente comprendidas y presentadas por los sabios de la antigüedad:

“Ese fluido cósmico que llena el Universo tan generosamente en las regiones inmensas, ricas en cúmulos estelares. Ese fluido de distinto grado de condensación que puebla el cielo sideral que no brilla aún y está modificado, en mayor o menor medida, por combinaciones diversas según las localizaciones de la extensión, es la sustancia primitiva en la que radican las fuerzas universales de las que la Naturaleza ha obtenido todas las cosas (Allan Kardec, El Génesis).”

En amistad divina 
Nacarid.

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