El auge de las Terapias complementarias

Artículo originalmente escrito para El Financiero LatAm

“Me encantaría usar tus servicios, pero me da un poco de miedo”. “¿Tan mal crees que estoy para tener que ir con un psicoterapeuta?”. Estas son dos de las frases más comunes que suelo escuchar cuando propongo el uso de Terapias Complementarias, otrora conocidas como alternativas, en especial cuando observo que su sintomatología presenta un fuerte componente emocional. Aun cuando hoy día los tratamientos que complementan las indicaciones médicas convencionales son más frecuentes y aceptados por la sociedad, persiste la asociación del uso de psicólogos y psicoterapeutas con enfermedades mentales crónicas,  o el uso del sonido y cantos mántricos (por ejemplo) con chamanismo y brujería. Tal visión tiene sus bases en épocas en las que los enfermos mentales eran considerados embrujados o poseídos por el demonio, y cuyos tratamientos “alternos” incluían desde el exorcismo hasta la “purificación de almas” en la hoguera.

Esta creencia aún persiste en el consciente colectivo. Nos permitimos hablar con normalidad respecto a padecer un tumor de mama, pero nos avergonzamos de expresar que sufrimos depresión o ansiedad.

Terapias Alternativas vs. Complementarias

El término Terapia Alternativa solía usarse para referirse a aquellos tratamientos o intervenciones que se aplicaban “en lugar de”, y no “conjuntamente con” la medicina convencional (como lo hacen las Terapias Complementarias). 

La mayoría de las veces las personas recurren a este tipo de tratamientos cuando el parte médico ha indicado un desahucio o cuando se sienten totalmente agotados de cargar con una enfermedad que parece no terminar nunca, agotando los tratamientos médicos convencionales. Esto les impulsa a buscar desesperadamente otra opinión o forma de ayudarse.

En mi experiencia como terapeuta en la indagación de emociones personales, me suelo topar con personas que en principio le temen a lo que puedan redescubrir de ellos mismos, o quienes prefieren evitar revivir momentos de intenso sufrimiento que habían dado ya por superados y olvidados. Sin embargo, luego de pasar por la experiencia de la terapia, se dan cuenta de que era mucho más simple de lo que pensaban y reconocen la gran liberación y cambio que ha aportado a sus vidas.

Con el paso de los años y gracias a los numerosos testimonios de personas sanadas por este tipo de intervenciones, el revisar una opción que complemente el tratamiento médico, ha pasado a ser incluso una indicación del propio médico de cabecera y con ello un aval de confianza para el paciente que recurre a ella. Por otro lado, los que trabajamos en esta área no convencional del Sector Salud, no indicamos por ningún motivo abandonar el tratamiento médico que el paciente esté llevando al momento de presentarse a consulta.

Tipo de Terapias Complementarias

Es importante tener un conocimiento básico de las distintas opciones que hoy día pueden complementar nuestro proceso de sanación, el cual no se refiere exclusivamente a recuperarse de una enfermedad, sino también a alcanzar un equilibrio emocional, físico y espiritual que nos permite un cambio muy beneficioso en nuestro estilo de vida y por consiguiente en nuestra salud física.

La siguiente clasificación ha sido realizada por el Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria de Estados Unidos y publicada por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en su sitio oficial (aecc.es)

Sistemas integrales o completos Constan de un sistema de teoría y práctica. Terapias que incluye: La Homeopatía, la Naturopatía, el Ayurveda y la Medicina Tradicional China (como la acupuntura).

Terapias biológicas Se caracterizan por el empleo de sustancias como hierbas, alimentos y vitaminas, suplementos dietéticos, productos de herboristería (terapias aún no probadas científicamente)

Métodos de manipulación y basados en el cuerpo Se trata de métodos que se centran en la manipulación o en el movimiento de una o más partes del cuerpo, como la quiropráctica, la osteopatía, la quiropraxia, reflexología, shiatsu, la aromaterapia y los masajes.

Enfoques sobre la mente y el cuerpo Incluye prácticas que concentran la interacción entre la mente, el cuerpo y comportamiento, y técnicas de control mental que afectan las funciones físicas y promueven la salud. Entre ellas destaca el yoga, la meditación, la oración, la curación mental y terapias creativas relacionadas con el arte, la música o la danza. Igualmente aquellas que promueven el origen emocional de la enfermedad y, por tanto, la curación mediante la resolución del conflicto como: La Nueva Medicina Germánica del Dr. Hamer, Bioneuroemoción, Biodescodificación, Bioreprogramación, etc.

Terapias sobre la base de la energía Se basan en el empleo de campos de energía para influir en el estado de salud. Técnicas como el Taichi, Reiki, Qi gong (chi-kung), terapia floral o toque terapéutico, trabajan sobre el aura y energías que rodean el cuerpo humano. Otras, como las terapias bioelectromagnéticas (terapia biomagnética o con campos magnéticos), utilizan de manera no convencional, campos electromagnéticos o de corriente alterna o directa con el mismo fin.

Notas Importantes

  • Recurrir a centros o terapeutas con reconocida experiencia en el uso de la terapia aplicada.
  • Tener disposición real (mente abierta) a este tipo de tratamientos.
  • En caso de enfermedades físicas en tratamiento, acudir a este tipo de terapias como complemento del tratamiento médico convencional.

En amistad divina
Nacarid
nacarid.com

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