La creatividad como una vía de manifestación del Ser

Financiero LatAm

Artículo originalmente escrito para el Financiero LatAm

Cuando hablamos de creatividad, lo primero que nos viene a la mente es  alguna disciplina artística: pintura, música, diseño; o quizás la publicidad y el mercadeo de todo cuando consumimos. Esta relación mecánica nos disocia automáticamente de la posibilidad de ser creativos si no somos artistas o publicistas, reforzando (adicionalmente) la creencia popular de que este es un don con el que solo algunos nacen.

Han sido los artistas quienes desde la antigüedad han visibilizado la creatividad humana a través de sus obras. Como bien lo comenta el Dr. Jesús Garcías González: vivimos en una sociedad basada en la producción y el consumo, por lo tanto se le da mucho peso a la creatividad comercial de los publicistas, de los ingenieros que diseñan objetos útiles o inútiles pero vendibles, de los compositores de música pegadiza, escritores de “superventas”. 

Todo esto es apenas una visión parcial (e incorrecta) de la verdad detrás de la creatividad.

La creatividad sufre los mismos estigmas que la espiritualidad, no creemos que forman parte de nosotros. Y esta aparente coincidencia tiene mucha lógica considerando que la creatividad va de la mano de la espiritualidad.

Desde mi punto de vista (que es una visión marcadamente espiritual) creo que el ser humano fluye en una fuente inagotable de energía que es la misma energía “creadora” de toda existencia, no solo existimos en ella, sino que somos una ínfima parte de ella. “Estamos hechos a imagen y semejanza”. 

Al heredar las mismas propiedades de esta energía, somos capaces de crear o materializar todo cuanto pasa por nuestra mente. De hecho, esta es una actividad que hacemos constantemente. Cuando un niño dibuja, está creando. Cuando modificamos una receta de comida y preparamos un plato diferente, estamos creando. Cuando decimos que hacemos magia para hacer rendir nuestro tiempo, estamos “creando” estrategias personalizadas para lograrlo. Vivimos en una constante creación, pero al no poderlo asociar con el arte plástico o literario (por decir algo), no lo consideramos creatividad.

La creatividad forma parte del orden natural de la vida. La vida es energía: pura energía creativa. Julia Cameron. El Camino del Artista

No tenemos que ser artistas para considerarnos creativos, pero si es de mucho valor considerar nuestra esencia espiritual para usar el máximo potencial que nos ofrece la energía creativa. Si nos detuviésemos a conocer a profundidad a una persona con mucho talento en el ámbito creativo, podríamos descubrir su fuerte conexión con el entusiasmo (del griego enthousiasmós) que etimológicamente significa ‘rapto divino’ o ‘posesión divina’. En otras palabras, en conexión con la energía divina o creadora, de donde proviene el flujo inagotable de su extraordinario talento. La creatividad no está en la mente sino en nuestra alma. Mientras más auténticos somos, mayor es nuestra capacidad creativa, ya que esta es una expresión de nuestro verdadero Yo: el Espíritu

La creatividad es la manifestación de la experiencia que vive dentro de ti y puede que vivas  la mayor parte de tu vida sin ser consciente de ello. Pero si te detienes a pensarlo, cuando conectas con la sutilidad de tu esencia real y la manifiestas a través de algún tipo de creación, estás siendo ese artista a quien tanto admiras, pero que no sabes reconocer en ti mismo.

Conectar con tu ser interior significa conectar con la fuente infinita de tu creatividad.

Tips para conectar con tu creatividad

Meditación: Dedica de 5 a 10 minutos diarios al silencio y a la paz que produce el cese o disminución de la actividad mental.  

La escritura libre: Cada mañana, después de tu práctica de meditación y antes de iniciar cualquier otra actividad, dedica unos minutos a escribir todo cuanto pasa en ese momento por tu mente, sin prestar atención a ningún hilo conductor o coherencia alguna. Hazlo por el simple placer de liberar de tu mente todo el ruido que impide la conexión con tu ser.

Usa el sonido puro: Antes de iniciar tu proceso creativo, dedica de 5 a 10 minutos a escuchar frecuencias que permitan la disminución de tu actividad cerebral, como las emitidas por un cuenco de metal o cuarzo o por música registrada en frecuencias de 432Hz, las cuales puedes conseguir fácilmente en internet.

Canta mantras: Antes de iniciar tu proceso creativo, dedica de 5 a 10 minutos a cantar un mantra con el que te sientas identificado (puedes iniciar con el Om). Su repetición consciente y con total estado de presencia te permitirá la disminución de tu actividad cerebral. Inicia el canto con voz audible y ve disminuyendo paulatinamente hasta transformarlo en un canto mental. 

Punto Cero de Ho’oponopono: En la filosofía del Ho’oponopono (práctica espiritual Hawaiana) existen palabras conocidas como palabras gatillos que se usan con un fin específico. Punto Cero es una frase gatillo dedicada a la invocación de nuestra conexión con la energía cero o energía creadora  inmanifestada. Mientras lo haces, centra tu atención en el punto ubicado entre las cejas conocido como centro crístico.

Negarse a ser creativo es obstinarse en contra de nuestra propia naturaleza. Julia Cameron 

En amistad divina
Nacarid
nacarid.com

A %d blogueros les gusta esto: